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| Ruinas de Tanis |
La progresiva importancia que durante la XX dinastía
fue adquiriendo la ciudad de Per-Ramsés, en el Delta Oriental,
y aún gran parte de la región, en un intento de los reyes
ramesidas por aproximarse a una zona asiática que, estando
en continuos y graves conflictos, requería de una más
rápida intervención
militar, acabó consolidando el papel de esa ciudad como capital
del pais en detrimento de Tebas, de la realidad del Alto Egipto,
y favoreciendo que el influyente clero tebano de Amón asumiera
tareas de gobierno en la Tebaida. Así, cuando el último
rey ramesida,
Menmaatra-Ramsés
(XI), murió sin descendencia masculina, y pasó a sucederle
el que probablemente fuera su yerno, Hedyejeperra-Nesbanebdyedet*
(I) (el Smendes de los griegos), quien continuó aceptando
la autoridad del clero tebano sobre aquéllos territorios,
la división
ya era un hecho a pesar de que estos aún siguieran considerando
a Hedyejeperra-Nesbanebdyedet* (I) como
su propio rey. Nacía la XXI dinastía egipcia.
Hedyejeperra-Nesbanebdyedet* (I), trasladó
la capital de Per-Ramsés a la ciudad que le había servido
de puerto, y desde la cual había ejercitado su cargo de visir
durante el reinado de su antecesor: Tanis (la actual San el-Hagar).
Desde esa
ciudad gobernó todo el pais, aunque Menfis siguiera ocupando
un lugar de relevancia. Entre sus acciones cabe señalar la reconstrucción
de una muralla del Templo de Amón en Karnak destruída
durante una inundación del Nilo. Pero sobre todo nos es conocido
por el relato de Unamón en dónde ya se observa la creciente
decadencia de Egipto en la época frente a otras potencias extranjeras.
Esa situación de control del pais cambiaría cuando
el Gran Sacerdote Pinedyem (I), más
joven y más ambicioso que su padre Pianji,
decidió, tras unos años de continuidad, pasar a utilizar
una titulatura reservada exclusivamente a la realeza. Así Pinedyem
(I) hizo uso de títulos hasta entonces reservados a la
monarquía
como el de "Nesut-Bity" (Rey del Alto y Bajo Egipto),
o "Sa Ra" (Hijo de Ra) con el que ya podría
haber manifestado su distanciamiento del rey del norte. Pero lejos
de
promover el enfrentamiento, esa nueva situación se aceptó
con normalidad por la monarquía tanita, o al menos no se conocen
enfrentamientos entre ambos. Pinedyem (I) se dedicó a inmortalizar su memoria en diversos lugares del área
tebana como el Templo de Jonsu en Karnak, o Abido, además de
construir una importante residencia en la ciudad de el-Hiba, a la entrada
del Fayum,
en la que debió ser la frontera norte de su territorio, desde
la cual dirigir sus tareas de gobierno mientras a la par lo hacía
un hijo suyo en Tebas, el Gran Sacerdote de Amón, Masaharta,
o incluso desde la cual compartir el trono egipcio, en calidad de "co-faraón",
con el rey de Tanis.
Con el rey tanita Hedyejeperra-Nesbanebdyedet*
(I), muerto en el 1043 a.C., se abandona definitivamente la Necrópolis
Real tebana, además de por la distancia que la separaba de la
capital, por los continuos saqueos a los que se había visto
sometida desde tiempos ramesidas haciendo de ella un lugar bastante
inseguro. Le sucedió
Neferkara-Amenemnesu, para ser entonces
cuando se normalice ya definitivamente esa relación entre ambos
"reinos". Una prueba de ello es la corregencia que mantuvo
con su sucesor, el rey Aajeperra-Pasebajaenniut*
(I) (Psusenes I), quien se considera hijo del "rey-sacerdote",
Pinedyem (I), sellada aún más
eficazmente si cabe con el matrimonio de la princesa Isiemjeb (c), hija
de Aajeperra-Pasebajaenniut* (I), con su
hermano, el por entonces Gran Sacerdote de Amón en Tebas, Menjeperra*.
También fue Aajeperra-Pasebajaenniut*
(I), quien instauró el papel político de otra figura
teológica casi olvidada, el de "Divina Adoratriz y Esposa
de Amón" en Karnak. En su caso, en el de su hija Maatkara
(a) con el que se creaba una autoridad espiritual en el Alto Egipto
que
cimentara aún más eficazmente la suya, y cabe pensar, estableciera
un control sobre el siempre poderoso clero de Amón. No obstante,
esta situación política tan cambiante no estuvo exenta
de dificultades, así, durante el sacerdocio de Menjeperra*,
quien por otro lado siguió haciendo uso de los atributos reales
(aunque limitados a su territorio), se sabe del envío a los
desiertos occidentales, por entonces en manos libias, de ciertos
exiliados tebanos
seguramente disconformes, o bien con esa realidad, o bien con alguna
relacionada. De este sacerdote tebano nos han llegado diversos restos
arquitectónicos.
Construyó una fortaleza próxima a el-Hiba, y posiblemente
otras en Shurafa (en las cercanías de Minya), Gebelein, e Higazeh
(cerca de Qus) desde la cual controlar la ruta que comunicaba con el
norte
y con el Wadi Hammamat. También realizó un importante número
de mejoras en los templos tebanos en dónde son abundantes sus
citas.
Mientras, Aajeperra-Pasebajaenniut*
(I) siguió haciendo uso de esa titulatura, por otro lado nunca
abandonada por unos reyes tanitas fuertemente amonistas y tebanos, y participó
en la ampliación del templo de Amón en Karnak a la vez que
iniciaba en Tanis un templo en su honor, u otro muy próximo dedicado
a Mut y Jonsu lo que constituye la "triada tebana". A su muerte
fue enterrado en una pequeña tumba excavada en el subsuelo de ese
templo de Amón, lo que en gran medida la salvaguardó del
pillaje, e hizo que Pierre Montet la descubriera cuasi intacta en 1940
al lado de otras pertenecientes a reyes y altos dignatarios de la XXI
y XXII dinastía. En esa tumba, sólo superada en riqueza
a la famosa de Tutanjamón*,
se halló un valioso ajuar funerario, así como un sarcófago
de granito rosa usurpado al rey Baenra-Merenptah*
(XIX dinastía), en cuyo interior se encontró otro de plata
conteniendo el cuerpo del rey.
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| Tumbas reales de Tanis |
Ambos, Aajeperra-Pasebajaenniut*
(I) y Menjeperra*, murieron prácticamente
a la vez (año 48 del rey de Tanis), sucediéndoles Usermaatra-Amenemopet
y Nesibanebdyedet* (II), respectivamente.
El primero se construyó una pequeña cripta al lado de
la del anterior rey tanita, pero al ser violada, acabó siendo
sepultado en una de las cámaras de la tumba de Aajeperra-Pasebajaenniut*
(I) que tendría ocasión de descubrir Montet. En ella,
si bien el equipamiento pertenecía sin duda al de un rey, éste
se hallaba lejos de la "opulencia" de su antecesor: fueron
hallados más objetos de bronce que plata ú oro, y
su ataúd,
que ya había contenido los restos de la reina Mutnedyemet (b),
era de madera al que se le habían fijado unas delgadas láminas
de oro. El mismo ejemplo utilizaron en su máscara funeraria.
Las razones cabría buscarlas en la dificultad por conseguir
oro en un marco asiático muy debilitado por sus constantes
cambios, y por el otro, por el que quizás no fuera sino la
privilegiada relación
comercial que mantuvieron con los fenicios en cuyas manos recaía
gran parte de ese comercio.
Los continuados cambios políticos en el Levante Mediterráneo,
originados en gran medida por los efectos producidos tras las invasiones
de los llamados "Pueblos del Mar", quiénes habían
llevado a la práctica desaparición de los grandes imperios
asiáticos,
y por su efecto, a la fundación de numerosas ciudades-estado
palestinas y cananitas (en cuyo contexto se crearía el primer
reino hebreo bajo Saúl), unido a la debilidad del pais,
es probable motivara que ciertas poblaciones libias que ya ocupaban
el Delta del Nilo, e incluso, ya unidas por lazos familiares con la
realeza egipcia, se hicieran con el control. "Osorkon el viejo" o Ajeperra-Osorkon,
como así se hizo llamar el nuevo rey, es muy poco lo que se sabe,
pero sin duda su reino nunca sobrepasó el Delta y aún
el Oasis del Fayum (véase
mapa). Eso sucedía mientras en el sur gobernaba el Gran
Sacerdote de Amón, Pinedyem (II) y es de prever se interrumpiera la relación que les subordinaba
al rey del norte. Tampoco de este momento se sabe de luchas entre
ambos. Pero
esa nueva situación, aún cuando no aislaba a la región
tebana de los pueblos asiáticos, sí que favoreció
en cierta medida su distancia y empobrecimiento.
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Sarcófagos del "Escondrijo
de Deir el-Bahari"
Antiguo Museo de Bulaq |
Tras 6 años de reinado del libio
Ajeperra-Osorkon, pasaba a ser Necherjeperra-Siamón*,
un probable hijo de Usermaatra-Amenemopet*
quien le sucediera. Las razones de ese cambio dinástico se desconocen,
pero siendo que por entonces es cuando adquieren un mayor poder los "mashauash"
en Bubastis, ciudad en la que se habían venido instalando, y aún
la obtención de su cabecilla del título de "Gran Jefe
de los Mashauash", además de entregársele el mando
supremo de las tropas mercenarias libias en el ejército egipcio,
es muy posible que atendiera a algún tipo de acuerdo.
Necherjeperra-Siamón*
ocupó el trono durante 19 años. Durante ese tiempo tuvo
ocasión de realizar obras en distintos puntos del pais,
y especialmente en Tanis dónde construyó un templo dedicado
a una diosa extranjera, Anta, así como en la región tebana,
dónde estando el Gran Sacerdote, Pinedyem
(II), también le tocaría intervenir frente a cierto
escándalo por fraude en la administración, o ante la
situación
de pillaje ya generalizado en la Necrópolis Real se tendría
que ocupar del traslado de diversas momias reales a un lugar más
seguro que, habiendo muerto por entonces Pinedyem
(II) se consideró que su tumba, la TT320 de Deir el-Bahari,
era la más apropiada. Gracias a ello Emile C. A. Brugsh descubriría
en 1881 los cuerpos de un buen número de reyes egipcios en
lo que se conoce como "el escondrijo de Deir el-Bahari".
En el exterior
Siamón* envió sus tropas
a Palestina y tomó las ciudades de Ashdod y Gezer, y como según
fuentes bíblicas (A.T.) coincidió con el casamiento de
una de sus hijas con el rey Salomón en lo que constituye un
hecho excepcional en la monarquía egipcia, lo capturado sirvió de
dote para la princesa, y como alianza para los reinos egipcio e israelita
que a ambos
sin duda interesaron. Pero no fue el único matrimonio diplomático,
pues continuando con las fuentes bíblicas, cuya importancia es
notable para este crítico periodo, también casó a
otra de sus hijas con Hadad, príncipe de Edom.
Su sucesor Titjeperura-Pasebajaenniut* (II) concedió algunos privilegios a los "mashauash", y entre ellos el que su jefe, el general Nimlot (a) recibiera culto funerario en Abido lo que acabó por normalizar su situación en Egipto y permitió su definitivo ascenso al poder. Eso sucedía mientras en Tebas pasaba a ser Pasebajaenniut*
(III) el pontífice de su clero aunque se ha pensado que uno
y otro bien pudieron ser la misma persona. Sea como fuere, la poca
luz existente
sobre esta dinastía, y en especial sobre sus últimos años,
imposibilita en gran medida su reconstrucción. No obstante, la falta de descendencia masculina por parte Titjeperura-Pasebajaenniut*
(II), unido al continuado poder que adquirieron los aguerridos "mashauash" en el Delta,
y ahora, hombres fuertes del pais, favoreció el que
su "Gran Jefe de
los Mashauash (o Ma)", y comandante del ejército
egipcio, Sheshonq*, se hiciera con el trono, y fundara la XXII dinastía
también llamada "Líbica" o "Bubastista".
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