La dinastía que en este espacio se recoge, es producto
de las investigaciones llevadas a cabo por la seguramente máxima
autoridad mundial en el II Periodo Intermedio, el profesor danés
K.S.B. Ryholt, de acuerdo con el cual
durante un periodo de tiempo de unos 20 años, hubo un reino independiente
en Egipto que no ha recogido la Historia y que nació tras la
incursión
hicsa de la XV. Según tales estudios, cuando las tropas hicsas
de la XV dinastía ocupan la ciudad de Menfis y acaban con el
ya debilitado gobierno de la XIII dinastía, se creó un
vacío
de poder en el resto del país que pronto fue aprovechado por
sus hombres fuertes para fundar unos reinos paralelos al gobierno extranjero
del norte. Así nació en Tebas, Alto Egipto, el
reino que conformó la XVI dinastía, y en la ciudad de Tinis,
en el Egipto Medio, una dinastía que gobernó la región
de Abido en la que sustenta el periodo histórico aquí recogido.
Las razones en las que se basa Ryholt lo están
principalmente en el hecho de que los únicos reyes testados documentalmente
para este periodo, Upuatemsaf, Pantyeni
y Senaaib, lo sean únicamente
gracias a tres estelas localizadas en la necrópolis de Abido, además
de por una raíz onomástica común en todos ellos tras
la que subyace de una manera directa su relación con la región
abidense, y otras, el que los gobernantes tebanos de la XVI no sobrepasaran
su gobierno en su límite territorial norte, la ciudad de Hut (Hwt)
o Dióspolis Parva, (100 km. al norte de Tebas y 40 al sur de Abido),
permitiendo con ello el que bien pudiera desarrollarse un territorio independiente
-o vasallo hicso- entre esa ciudad de Hut y la frontera que los hicsos
marcaron como límite sur en la ciudad de Kis o Cusae,
e incluso y si fue acertada la lectura que del rey Upuatemsaf
hizo el egiptólogo alemán Von Beckerath en el hipogeo número
2 de Beni-Hassan, en ese lugar aún más al norte
(véase
mapa). Por otro lado, este periodo abidense permitiría ubicar
históricamente a un grupo de efímeros reyes que se señalan
al final de la muy dañada columna XI del Papiro Real de Turín
y que si bien ocupan un espacio posterior a los soberanos que se señalan
de la XVI, la imposibilidad de que cronológicamente ocupasen tal
posición ya que el traspaso de poder de la tebana XVI dinastía
a la también tebana XVII no plantea ninguna duda dinástica,
hace pensar que éstos no fueran sino los nombres de otros monarcas
abidenses.
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| Panorámica de Abido
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La razón de tan crítica posición
en el Papiro Real de Turín, quizás obedezca al hecho de
que esta dinastía abidense fuera fundada en algún momento
posterior a la tebana, teniendo una buena prueba de ello en las conocidas
disputas que mantuvieron los reyes de Tebas con los gobernantes hicsos
de la XV, cuando no así y hubiera sido lo propio, con los dinastas
locales de Abido más próximos geográficamente.
Sea como fuere, el grave expolio al que se vió sometida la
región
y sobre todo su Necrópolis, por parte de las tropas hicsas cuando
la asaltaron hace que la práctica inexistencia de restos arqueológicos
de esta dinastía no nos permita sino determinar unos breves
trazos geográfico-temporales de lo que fue tan efímero
periodo histórico.
Con la finalización de la "Dinastía
de Abido", Egipto quedaba dividido una vez más en dos territorios:
por un lado el Alto Egipto en manos de los tebanos de la XVI y por el
otro, los hicsos de la XV quienes ocuparon el Medio y Bajo Egipto.
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