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| Columna XI del Papiro Real
de Turín |
Dentro de la habitual dificultad existente para posicionar
cronológica e históricamente todos los periodos dinásticos
comprendidos en el II Periodo Intermedio, en lo referente a esta XVI dinastía,
cabría decir que en gran medida ha sido debida a la confusión
que por mucho tiempo se ha mantenido al considerársele, bien una
dinastía extranjera (hicsa) por las informaciones que se desprenden
de la obra del sacerdote e historiador egipcio Manetón (s.III a.C.),
según la versión de Julio Africano (s.II-III d.C.) y recogida
por Jorge Sincelo (s.VIII-IX d.C.), bien una dinastía tebana de
acuerdo con la otra versión de Eusebio de Cesarea (s.III-IV d.C.),
también recogida por el monje Sincelo. Hoy en día, ateniéndonos
a las evidencias históricas derivadas de las otras arqueológicas,
cabe señalar que la llamada XVI dinastía, en realidad hubo
de estar más próxima a la versión manetoniana de
Eusebio de Cesarea, que a la citada con anterioridad, ya que ciertamente
estuvo formada por reyes cuya área de influencia se limitó
al área local tebana o zonas muy próximas, y por lo tanto,
lejos de la identidad hicsa señalada.
Tras el vacío de poder que originó la caída
del gobierno de Menfis, probable capital del Egipto faraónico durante
la XIII dinastía, en manos de las tropas hicsas de la XV y con
ello, la eliminación del poder central egipcio, nació en
el sur del país cierta resistencia que acaba desembocando en la
formación de dos pequeños reinos que no tratan sino de hacerles
frente: por un lado en la región tebana nacía la XVI dinastía,
y en la de Abido, otra denominada por K.S.B. Ryholt, "Dinastía
de Abido".
Ciertamente hay muchas dudas sobre la verdadera naturaleza
de estas dos dinastías, y de las razones por las cuales se conformaron
ambas, y no una como hubiera sido lo propio en esas circunstancias si
es previsible se contara con la presencia de algún miembro de la
corte menfita de la XIII que, huído hacia el S. ante el avance
de las tropas hicsas, le hubiera concedido legitimidad. Pero si bien hoy
en día se carecen de esas evidencias documentales, y en realidad
es posible que tal circunstancia atendiera a otro tipo de cuestiones hoy
por hoy desconocidas, sí que la presencia de algunos oficiales
de la desaparecida corte menfita en la ahora dinastía tebana de
la XVI, permite aventurar la hipótesis de que al menos sí
que con esta pudo existir algún tipo de nexo de unión. Por
otro lado, y es de destacar, no conociéndose conflictos armados
entre los vecinos reinos de Abido y Tebas, y por el contrario, sí
entre éstos y los hicsos (sobre todo con los tebanos tras la destrucción
del abidense), hace pensar, y fuera cual fuera la verdadera identidad
de ambos reinos, que tanto abidenses como tebanos mantuvieran un similar
objetivo: expulsar al extranjero.
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Reconstrucción en corte
de una mina de galena en Dyebel Zeit.
L'Égypte Restituée. S. Aufrère, J.Cl.
Golvin y J.Cl. Goyon. |
En base a la profunda reconstrucción histórica
llevada a cabo por K.S.B. Ryholt de lo señalado en el "Papiro
Real de Turín", se ha podido identificar como pertenecientes
a este periodo, a 15 reyes que aparecen entre sus columnas X y XI. Prácticamente
todos ellos atestados en la ciudad de Tebas, o dentro de su área
de influencia marcada en el N. por la ciudad de Hut y en el S. por la
de Edfú, a excepción de diversos escarabeos del rey
Suadyenra-Nebiryrau (I) hallados en lugares como Gennari, Faras y
Mirgissa en Nubia, cuya localización permite aventurar que durante
su reinado existió cierto tráfico comercial con sus otros
enemigos, los nubios, o como se ha apuntado recientemente gracias a las
inscripciones halladas en la tumba de un gobernador de la ciudad de El
Kab, por nombre Sebeknajt (II), a alguna posible incursión tebana
por aquéllas tierras durante su reinado. En cualquier caso, si
esa circunstancia se dió, esa frontera sur en tierras nubias hubo
de mantenerse por un muy escaso periodo de tiempo
En el aspecto social, son significativos los lazos que
se establecieron entre realeza y familias importantes de la región,
o también, el incremento del favor real hacia dioses tebanos como
Amon-Ra o Mentu. Por otro lado, y como cabría esperar de un reino
aislado por sus poderos enemigos, hicsos al norte, y nubios al sur, no
se tienen noticias de contactos con otros pueblos asiáticos. Únicamente
es conocida cierta expedición mandada realizar por el rey Seuserenra-Bebianj
a la región minera de Dyebel Zeit (véase
mapa), en la costa del Mar Rojo, según nos narra cierta estela
allí encontrada. Hasta tal punto entrañó dificultad
el tráfico comercial con otros pueblos, que fue práctica
común durante esta dinastía y la XVII, que incluso hubieron
de construirse en madera de sicomoro los ataúdes reales, o de personajes
influyentes, ante la imposibilidad de conseguir otro tipo de materias
más preciadas del Mediterráneo Oriental.
Aunque no ha llegado a nuestros días tumba real
alguna de este periodo, a excepción de una en Dra Abu el-Naga (Tebas
occidental) propiedad de la reina Mentuhotep, esposa del rey Sejemrasementauy-Tot,
su hallazgo y el de los posteriores enterramientos reales de la XVII dinastía
aquí localizados, hacen suponer que esta fuera su necrópolis.
Cuando el vecino reino de Abido cae en manos hicsas,
ya sólo Tebas pudo hacerles frente. Debieron ser años difíciles
para el pueblo tebano, pues unido a las hambrunas endémicas que
regularmente vino padeciendo Egipto durante todo su II Periodo Intermedio,
ahora se unía el acoso al que se verían sometidos por parte
de las fuerzas de la XV dinastía. De esa situación, se da
buena cuenta en algunos textos y onomásticas reales que nos han
llegado: "Quien ase a través de la Fuerza" o "Violento
de Apariencias" (Sejemrasementauy-Tot),
"El Poder de Ra que restablece las Dos Tierras" (Sejemraseusertauy-Sebekhotep),
"Quien nutre su ciudad salvándola del hambre" o "El
Poder de Ra que nutre las Dos Tierras" (Sejemrasanjtauy-Neferhotep),
"El Poder de Ra que rescata Tebas" (Sejemrasheduaset),
"Quien trae la Paz" o "La Paz de Ra es estable" (Dyedhotepra-Dyedumes
I) o "Quien nutre las Dos Tierras" (Seneferibra-Senusert
IV), por citar tan sólo unos ejemplos. Pero si bien Tebas acabó
cayendo en manos hicsas tras no menos de medio siglo de combates, aún
a pesar de la carencia de datos existente sobre la toma de Tebas, su estancia
parece fue breve ya que bien por un levantamiento tebano, bien por la
necesidad de hacer frente a los avances hurritas por tierras de Canaán,
se produjo el abandono del Alto Egipto en tiempos del rey hicso
Aauserra-Ipepi, y favorecidos con ello, se inició una nueva
etapa histórica: la XVII dinastía.
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