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Durante el Imperio Medio egipcio, los vecinos reinos asiáticos
están en franca expansión. Por un lado suben al poder importantes
dinastías amoritas en Babilonia, Asiria y algunas ciudades sirias,
así como otras ribereñas de los ríos Jordán
y Eúfrates, y por el otro, tras unas importantes migraciones indoeuropeas
que se van asentando en la región, se conforman los no menos importantes
reinos hurritas de Mitanni y Hatti. Esa circunstancia, desencadenaría
a su vez unos importantes movimientos geopolíticos y por ende poblacionales,
que modificarían la estabilidad en el área y con ello, la
de sus vecinos del sur, los egipcios.
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Caravana asiática.
Detalle de la tumba de Jnumhotep (II) en Beni Hassan. XII dinastía
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Ante esos cambios, los gobernantes egipcios de la XII
dinastía tomaron sus precauciones y ya Sehetepibra-Amenemhat*
(I), vió la necesidad de construir en el Delta Oriental el
llamado "Camino de Horus". Una serie de 24 fortificaciones tipo
migdol (torres altas almenadas) con un claro fin defensivo, pero también,
una barrera que tratase de impedir las constantes filtraciones sirio-palestinas
que buscaban refugio en el rico Egipto. Ello sin olvidar las acciones
militares que tanto Amenemhat
(I), como sus sucesores, y especialmente Jakaura-Senusert*
(III), realizaron en amplias zonas de su región. Pero bien
por el debilitamiento del poder egipcio al final de la XII dinastía
quizás producto de las reformas administrativas que Jakaura-Senusert*
(III) llevó a cabo con la creación de los ministerios
"uaret" y con los que Egipto quedaba dividido en tres
demarcaciones geográficas, bien por el imparable expansionismo
asiático de la época, que favorecía sus continuas
filtraciones, todo ello desembocó en que una ciudad del Delta Oriental,
Avaris* (actual Tell el-Daba), con cabe suponer ya una gran población
extranjera, se escindiera del resto del país y sus líderes
formalizasen lo que se ha dado en llamar XIV dinastía.
No se sabe con seguridad el momento en el que se produjo
tal escisión, pero a juzgar por el cese de las actividades egipcias
en el Sinaí, y la también falta de construcciones reales
en el Delta para ése periodo, se ha pensado que lo más probable
es que ese hecho tuviera lugar durante los reinados de Maajerura-Amenemhat*
(IV) o de la reina Sebekkara-Neferusobek*,
últimos gobernantes de la XII dinastía. Por otro lado, la
inexistencia de pruebas documentales que hable de conflictos entre egipcios
y estos colonizadores extranjeros del Delta, y aún más,
que algunos personajes importantes de su corte fueran de origen egipcio,
sugiere que su asentamiento se produjo sin altercado alguno, o si lo hubo,
no digno de mención. Si ello fue así, con seguridad pudo
ser debido a un proceso gradual de interpenetraciones poblacionales entre
asiáticos y egipcios que acabaron siendo aceptadas por éstos
últimos, sin duda, por el declive interno de Egipto al final de
esa XII dinastía y, como no, el por otro lado auge asiático
del momento, uno de los que marcaron su máximo apogeo.
Así pues, con la colonización extranjera
del Delta Nororiental, Egipto quedaba dividido en dos reinos. Por un lado,
la XIV dinastía que gobernaba esa parte del Delta, y por el otro,
la XII que hizo lo propio con el resto del país hasta la llegada
de su sucesora dinástica, la XIII dinastía.
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Palacio Real de Tell el-Daba
Plano según Bietak, 1997 |
Como ya se señalaba anteriormente, los reyes y
personajes principales de esta dinastía fueron de origen asiático,
y gracias a su onomástica, se piensa originarios de Canaán.
Nombres para sus primeros reyes como Yakbemu,
Yaamu, Qareh,
Aamu, Anati,
Yaqebhor, etc. con una clara raíz semítica
occidental nos lo permiten confirmar. Por otro lado resulta curioso observar
otros nombres reales posteriores como Nebfaura,
Sanjibra, Jakara,
etc., de un claro origen egipcio y que si bien pudieron ser sólo
producto de adopciones onomásticas egipcias por parte de los gobernantes
extranjeros, también cabe la posibilidad de que alguno de ellos
no fueran sino nativos egipcios. Sea cual fuere la verdadera razón,
lejos de lo que cabría esperar, se constata entre ambos reinos
de la XIII y XIV dinastía, egipcia y cananita respectivamente,
una buena vecindad o cuando menos, una aceptación mutua. Una evidencia
la tenemos al observar la presencia de personajes de la XIV en el Egipto
y la Nubia de la XIII y viceversa, de egipcios de la XIII en el Delta
y el Canaán de la XIV o también, en el hallazgo de enterramientos
cananitas en el interior de algunas fortalezas y ciudades egipcias de
Nubia.
A pesar de la escasez arqueológica existente en
el Delta para toda la historia egipcia, se puede considerar que Avaris*
fue el lugar donde instalaron su capital y ya que es allí donde
se encontraron vestigios de lo que pudo ser un gran palacio real, la ciudad
desde la cual se gestionó un reino que abarcaba la franja territorial
existente entre Canaán y las ciudades egipcias de Bubastis* y Atribis*
(apenas 80 km al sur de Avaris*), lugares en los cuáles los egipcios
de la XIII tenían establecida su frontera.
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| Cilindros y escarabeos del II Periodo
Intermedio |
Una de las principales fuentes de información
para ésta dinastía (y de las que inmediatamente le sucedieron),
las hallamos en los escarabeos. En estos objetos, de los que se han encontrado
alrededor de un millar además de en Egipto, en Sudán, Palestina
y Siria, fueron mayormente utilizados como sellos de representación
del rey y familia, así como de los importantes tesoreros reales
del momento. En ellos, se ha recogido una inestimable documentación
que ha permitido esclarecer, entre otros muchos aspectos importantes,
que los reyes de la XIV dinastía no deberían ser considerados
"hicsos", como por lo general suele hacerse, por cuanto si aceptamos
que tal término tiene su origen en el egipcio "hk3w-h3swt"
(Jefes de los países extranjeros), a éstos no se les debería
considerar como tal ya que nunca lo utilizaron. Sí sus sucesores
de la XV dinastía. Tan común, pero erróneo análisis
de ésta dinastía, seguramente viene motivado por una confusión
del término "hk3w-h3swt", con el de "hk3w-h3sww"
(Jefes de Xois) señalado en la obra de Manetón. A raíz
de la información recogida en estos escarabeos y de los lugares
donde han sido hallados, cabe señalar que la XIV dinastía
mantuvo con Oriente un notable comercio exterior, y como quiera que la
mayoría se han ido hallando en ciudades costeras mediterráneas,
es de prever la utilización del medio naval en su distribución.
Por los escasos trabajos arqueológicos llevados
a cabo en el Delta, y aún la falta de análisis globales
sobre los ya existentes, han impedido llevar a cabo hasta el momento una
reconstrucción más óptima de la XIV dinastía.
Mientras ese momento llega, las lagunas documentales existentes para ésta
dinastía, y aún más, para todo el Segundo Periodo
Intermedio, nos impiden conocer con detalle un espacio de tiempo de vital
importancia para la comprensión de un Imperio Nuevo egipcio que
le sucede.
Con la llegada de nuevos emigrantes asiáticos
y para ésta ocasión, muy probablemente con origen en Biblos
y Megiddo, se hizo de Avaris* el importante centro difusor de cultura
y comercio en Oriente durante el II Periodo Intermedio: se iniciaba la
XV dinastía.
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