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Sebekemsaf, visir
Kunsthistorisches Museum de Viena
(AS 5051/5801) |
Con la XIII dinastía, se inicia en Egipto una
etapa histórica conocida como II Periodo Intermedio, y en la que
quedan recogidas, además de esta XIII, la XIV, XV, XVI y XVII dinastía
egipcias, así como un periodo denominado “Dinastía
de Abido”; no obstante, otros autores han preferido situarla dentro
del Imperio Medio por considerarla una extensión de la XII. En
cualquier caso, en la presente obra y entendiendo que si bien el cambio
dinástico se produjo siguiendo la continuidad familiar y que por
lo tanto cabría ése razonamiento, no es menos cierto que
las circunstancias que heredaron de su ancesora, que condujeron a la división
territorial de país y por lo tanto, a la desintegración
del hasta entonces uniforme estado egipcio, aconsejaría situarla
más acertadamente dentro del espacio llamado comúnmente
II Periodo Intermedio.
Esta denominación (Periodo Intermedio) viene dada por la diferente
concepción histórica que nace tras el asentamiento en el
Delta Oriental y posterior independencia, de ciertas tribus cananitas
que como consecuencia de movimientos migracionales del N., surgidos en
esa época, se vieron obligados a dirigirse a tierras egipcias.
Fué a partir del reinado de Nymaatra-Amenemhat
(III) en la XII dinastía, cuando ya se empezó a notar
su presencia en Egipto, pues fueron varios los personajes asiáticos
que desempeñaron cargos en la administración egipcia.
El momento exacto en el que se produjo tal escisión
no nos es conocido, ni tampoco las causas o los previsibles y lógicos
incidentes que tratasen de impedirlo, pero seguramente por la propia naturaleza
gradual de la "invasión", y gracias a cierto sincronismo
proporcionado por un contexto arqueológico, se sabe que durante
el reinado de Dyedjeperu-...kara, rey de
la XIII dinastía, éste mantuvo una fuerte rivalidad con
un coetáneo rey asiático por nombre Maaibra-Seshi
y como quiera que hay una importante seriación de más de
500 sellos cananitas en los que se ha podido establecer que a Seshi
le precedieron no menos de cuatro reyes, se considera que el momento en
que se produjo tal hecho, bien pudo ser durante el reinado de Maajerura-Amenemhat
(IV) o quizás durante el de su sucesora, la reina Sebekkara-Neferusobek,
ambos de la XII dinastía, máxime sabiendo que fue durante
estos reinados cuando se paralizaron las expediciones al Sinaí
y dejaron de construirse edificios reales en el Delta. Por ésas
razones, se ha propuesto que ésa división se pudo producir
a finales de la XII dinastía y la XIII, no ser sino la heredera
de aquella nueva situación. De ésa circunstancia, nacía
en el Delta Oriental la XIV dinastía, dejando a los gobernantes
de la XIII el control del resto del país. Ambas fueron prácticamente
contemporáneas y ambas desaparecidas tras el nacimiento de la XV.
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Estatua de hombre sentado
XII-XIII dinastía
Brooklyn Museum (62.77.1) |
La verdadera realidad política de Egipto en aquellos
primeros años está lejos de ser aclarada, pues si bien los
dos primeros reyes de esta XIII dinastía, Sejemrajutauy-Sebekhotep
y Sejemkara-Sonbef, fueron hijos de Amenemhat
(IV) y por lo tanto, de legítimos derechos dinásticos,
el persistente énfasis que éstos (y otros posteriores) hicieron
en su nomenclátor de su origen real, hace presuponer que ésa
inhabitual mención no fuera sino un indicio de que existieron rivalidades
por el trono y que aquellos que si contaron con tales ascendentes, pretendieran
con ello legitimar sus derechos al trono. Si este razonamiento es acertado,
es de prever que ésta fue una de las razones por las cuales los
asiáticos de la XIV se consolidaran en territorio egipcio.
A pesar de esta situación y aun constatando que
bien pudo verse modificada en algún momento de ésos 150
años en los que coexistieron ambas, los soberanos de la XIII dinastía
mantuvieron para sí el control de todo el país a excepción
hecha de la porción del Delta que administraron los asiáticos.
Su “frontera común” y a juzgar por diversos rastros
arqueológicos entre los que cabría citar varios bloques
de un edificio construido por el rey Sejemrajutauy-Jabau,
quedó marcada por la ciudad de Bubastis. El resto del país
siguió siendo administrado por los soberanos de la XIII, o al menos
hasta el reinado de Janeferra-Sebekhotep*,
que es cuando se constata su presencia en los fuertes nubios de Uronarti,
Semna y Kumma en su frontera más meridional.
En el terreno comercial y a pesar de las muy escasas
evidencias, parece que durante la XIII dinastía y lejos de lo que
pudiera pensarse, los egipcios mantuvieron un pacífico flujo comercial
con sus vecinos asiáticos. También durante este periodo
o al menos hasta los reinados de Semenkara-Nebnun
y Sehotepibra-Seusejtauy, se realizaron
expediciones hacia el Mar Rojo, y durante el de Janeferra-Sebekhotep,
hacia las canteras de Wadi-Hammamat y Wadi el-Hudi. Por otro lado y dada
la abundancia de documentos fechados en esta dinastía que han sido
localizados en diversos puntos del Próximo Oriente, y en especial
en el área de Biblos en donde ya de antiguo existía una
notable influencia egipcia, cabría hablar de importantes actividades
comerciales con la zona.
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| Necrópolis de Kerma |
En el ámbito político, dado el gran número
de soberanos adscritos a esta dinastía (unos 60), lo extremadamente
cortos que hubieron de ser sus reinados si se desarrollaron en un espacio
de tiempo de unos 150 años y el origen plebeyo de muchos de ellos,
constata la especial debilidad monárquica de ése periodo,
al que seguramente no serían ajenos los regímenes feudales
. De hecho y sirva como ejemplo, para gran parte de la misma fueron más
representativos los visires que los propios reyes, quiénes desde
su corte en Menfis (o Ittauy), parecieron no ser sino títeres de
aquéllos. Esa aseveración queda confirmada por la circunstancia
de que varios de estos visires acabaron ocupando el trono.
En ese decadente escenario se fue desarrollando la dinastía,
hasta que bajo el reinado de Merneferra-Ay,
pasaron a ser unos pequeños reyes vasallos del por entonces ya
poderoso reino hicso de la XV.
Son muy pocos los enterramientos reales que han llegado
hasta nuestros días y todos, en las necrópolis de Saqqara*,
Dahshur* y quizás Mazguna. De estos aproximadamente 60 reyes, de
apenas cinco se han logrado encontrar sus construcciones funerarias y
de ésos cinco, de sólo tres han podido ser identificadas.
En todas ellas y al igual que sucede con las manifestaciones artísticas
y arquitectónicas de la época, además de la escasez,
se constata una decadencia y falta de ideas generalizada. Curiosamente,
una gran parte de los documentos que nos permiten elaborar la concepción
artística de la época, se ha venido hallando en los grandes
túmulos de Kerma en el Sudán, pues es allí donde
se hicieron enterrar los gobernadores fronterizos egipcios que lo fueron
entre el reinado de Nubkaura-Amenemhat
(II) de la XII y los últimos reyes de la XIII dinastía.
Su final tiene lugar cuando un rey hicso de nombre desconocido (seguramente
Semqen o Aperanati),
ocupan Menfis y fundan la XV dinastía.
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