Según la tradición histórica recogida
por los historiadores Herodoto y Manetón, la llamada I Dinastía
fue fundada por un rey de nombre Menes a quien se debe la conquista del
Delta del Nilo, así como la fundación de la ciudad de Menfis.
Sin embargo, su historicidad no ha sido comúnmente aceptada dadas
las carencias documentales existentes y por ello intentado identificar
con aquellos otros primeros reyes documentados.
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Sello hallado en Umm el-Qaab (Abido)
En el aparecen (en color): Narmer, Aha, Dyer, Uadye, Den y Merneith |
Ciertamente ha habido mucho debate acerca de la naturaleza
de éste rey Menes y muchas las interrogantes que se han planteado,
no en vano se le ha identificado bien con el Horus
Narmer, que fue el primer rey egipcio que portó las dos coronas
(Alto y Bajo Egipto), bien con el Horus
Aha al
pensarse que quizás no fuese sino el “Nombre de Nebty”
de éste último rey a juzgar por cierta tablilla de Nagada
en dónde se le ve celebrando una fiesta conmemorativa de la unión
de los Dos Países.
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Disco de Hemaka hallado en
su tumba de Saqqara
Museo de El Cairo (JE 70164) |
Particular mención en ésta cuestión
merecen dos importantes sellos encontrados por Dreyer entre 1985 y 1995
en el cementerio real de Umm el-Qaab y en dónde se leen las secuencias
cronológicas de ésta primera dinastía. Así
aparecen mencionados y en éste orden, Narmer,
Aha, Dyer,
Uadye y Den
en el primero y Narmer,
Aha, Dyer,
Uadye, Den,
Adyib, Semerjet
y Qaa en el segundo. Así pues y
dado que Narmer aparece en ambos ejemplos en un primer lugar, ¿ pudo
ser el legendario rey “Menes” ?. Es posible. Sea como fuere,
lo que si parece acertado pensar es que la unidad del Doble País
sólo se consiguió a partir del reinado del Horus
Aha, ya que es a partir de él cuando las pruebas documentales
se suceden en ésa dirección.
Del Horus Aha, “El
Luchador”, nos han llegado diversas inscripciones y de entre ellas
caben destacar las tablillas de marfil en dónde se le observa celebrando
fiestas conmemorativas por la unificación del país. Asímismo
y según señala la Piedra de Palermo, durante su mandato
se mantuvieron contactos comerciales con pueblos tales como Fenicia, así
como también una campaña en Nubia, además de recibir
tributos libios.
A su muerte le sucede su hijo el Horus
Dyer, un rey que gobernó durante unos 50 años. Este
es especialmente conocido por su tumba en Abido. Una gran tumba
con una
única sala que se halla rodeada de otras pequeñas en número
de 382 en dónde fueron colocados los restos de sus cortesanos
quienes posiblemente fueron previamente sacrificados.
Del Horus Uadye nos ha
llegado una conocida estela funeraria en la que es representado con el
símbolo totémico que le representa, la serpiente. Realizó
diversas expediciones al Mar Rojo y Desierto Oriental, y a su muerte
actuó
de corregente al lado de su hijo el Horus Den,
la reina Meritneith, una mujer de la que nos ha llegado al igual que
los
reyes de ése periodo histórico una importante tumba funeraria
en Umm el-Qaab (Abido).
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| Tumba del rey Den en Umm el-Qaab
(Abido) |
De su sucesor el Horus Den se
conocen diversas tablillas en dónde se le representa, bien en
actitudes guerreras, bien ceremoniales en honor a diversos dioses (Anubis,
Ptah, Uadyet, etc.). Se le conocen varias campañas militares en
el Desierto Oriental, así como alguna reforma en la administración,
y según nos narra la Piedra de Palermo, parece mostró especial
interés por la Anatomía, de hecho a él se le
atribuye un primer tratado sobre ésta ciencia. Su tumba de
Abido adquiere algunas innovaciones sobre las de sus antecesores
al construirse en ella
y por primera vez, una rampa de acceso en piedra que luego era cerrada
por una trampilla. A su vez, una escalera daba paso a una sala en
dónde
era colocada una estatua hacia la cual dirigían las plegarias
sus fieles y en lo que resultaría ser el primer ejemplo de una
práctica
egipcia luego habitual: el "serdab".
Tras el reinado del Horus Adyib
le sucede Semerjet (quizás hijo o
familiar) tras una disputa dinástica no aclarada. Un personaje
que bien pudo ocupar algún cargo de tipo religioso y que tras su
victoria, se dedicó a destruir todo vestigio de su antecesor. Sin
embargo, el nombre de Adyib figura en inscripciones
posteriores así como en las “Listas Reales”.
Le sucede en el trono el Horus
Qaa, quien continuando con las mismas prácticas que
utilizara su antecesor, se dedicó a borrar su memoria y con ella,
lo que
parecen circunstancias relacionadas con conflictos por el control del
gobierno y que ya se sucederían durante toda la II dinastía.
Qaa fue el último rey egipcio en
seguir la habitual práctica funeraria hasta entonces utilizada
y según la cual, posiblemente eran sacrificados y enterrados
junto
él, algunos de sus cortesanos más próximos para
acompañarle
en su destino. Esta exclusión hace pensar en los importantes cambios
religiosos e ideológicos que durante su gobierno (o inmediatamente
después) debieron acontecer y quizás ellos sean el motivo
por el cual Manetón tras su reinado pone fin a la dinastía.
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