| Tras la muerte del enfermizo Ajenra-Siptah*,
el problema sucesorio se resolvió en favor de la que fuera esposa
de su antecesor, la reina Sitra-Tausert*.
Pero esta solución que pareciera resolvía el problema, no
lo hizo, pues prácticamente desde ese primer momento Tausert*
ya contó con la rivalidad de un desconocido personaje, quizás
originario de alguna saga ramesida, quien incluso pudo llegar a mantener
un reinado paralelo en algún momento: Userjaura-Sethnajt*.
Fueron años difíciles para la gobernabilidad
del país, como así parece reflejarlo el Papiro Harris I
que habla de "años vacíos" para probablemente
referirse a éstos. Pero desaparecida la reina, Userjaura-Sethnajt*
pasó a ocupar su lugar ya en solitario e iniciar la difícil
tarea de consolidación dinástica, aunque dada la brevedad
de su reinado (apenas un par de años) sólo lo acabara consiguiendo
su hijo y sucesor Usermaatra-Meriamon-Ramsés*(III)
quien constituiría el último gran reinado del Imperio Nuevo.
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| Templo funerario de Medinet Habu |
Ramsés* (III) continuó
la tarea pacificadora de su padre, restableció el poder de los
templos, y reorganizó la administración en clases: funcionarios
de palacio y grandes príncipes o gobernadores de nomos, ejército,
y obreros. Su objetivo era devolver a Egipto el antiguo esplendor de aquéllas
XVIII y XIX que le precedieron, y a través de esa estabilidad,
retomar el poderío externo ya bastante mermado por la debilidad
de los gobiernos anteriores, al que habría que añadir el
acaecido durante el suyo por la actividad especialmente combativa de los
pueblos vecinos. Nubios y libios se constituyeron en sus principales rivales,
siendo a ellos hacia quiénes dirigió sus tropas en los años
5 y 11 de su reinado. Pero quizás la que llevó a cabo contra
los llamados "Pueblos del Mar", una heterogénea coalición
de pueblos (peleset, tjeker, shekelesh, denyen, weshesh y shardana, entre
otros), probablemente con origen en el Egeo y/o Asia Menor, a quiénes
ya tuviera ocasión de combatir Baenra-Merenptah*,
fuera la más trascendente por cuanto esa confederación determinó
un nuevo mapa político en Asia una vez que ésta acabó
con el poderío hitita en el área. De todo ello se conservan
significativas inscripciones en su templo de Medinet-Habu, sabiendo por
las mismas que en el año 8 de su reinado dirigió tropas
destacadas en Siria y Palestina contra ellos, a la vez que efectivos navales
hicieron lo propio en el delta del Nilo consiguiendo aplastar toda posibilidad
de penetración en territorio egipcio.
Su reinado quedó marcado por la recuperación
económica que le permitió continuar la explotación
de las canteras y minas, organizar expediciones comerciales al "País
de Punt" y Sinaí, o la construcción de grandes obras
como su gran templo funerario en Medinet-Habu, o la ampliación
del templo de Amón en Karnak.
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Detalle de los "peleset",
uno de los "Pueblos del Mar"
Templo de Medinet Habu |
Pero esas acciones que pretendió positivas, no
estuvieron exentas de dificultades. Así se sabe de cierto complot
en Atribis dirigido por uno de sus visires, o de una conspiración
en el harén real cuyo alcance se desconoce. Lo que si se sabe por
los papiros Lee, Rollin y Jurídico de Turín, que hubo hasta
36 personajes notables involucrados (reinas, príncipes, jueces,
etc.), y el motivo parece no fue otro que el intento por parte de una
de las esposas secundarias de situar a su hijo en la sucesión.
Una problemática que se constata en el hecho de que a pesar de
ser muchos los personajes reales que aparecen en las paredes de su templo
funerario, curiosamente no aparece ninguno con su nombre. Pero éstos
no fueron los únicos problemas que padeció, sino que aún
en el año 29 estalló una huelga de artesanos en Deir el-Medina
(la 1ª conocida de la Historia) por lo que consideraron unas deficientes
condiciones de vida para ellos y su familia, y muy especialmente por la
precariedad en el suministro de agua. Pero si bien se calmó el
malestar inicial con el suministro de alimentos, bebidas y ropa de vestir,
e incluso se inició la construcción de un pozo que llegaría
a alcanzar los 22 mts. de profundidad (posteriormente los 50 mts), la
falta de resultados, unido a las malversaciones en los fondos que se les
asignó, la situación no se resolvió y la huelga volvió
a repetirse.
Usermaatra-Meriamon-Ramsés*(III),
tuvo numerosa prole masculina, y cuando en el año 32 desapareció,
y su cuerpo fue enterrado en el Valle de los Reyes, fue su hijo Heqamaatra-Ramsés*(IV)
quien pasó a sucederle aunque no sin cierto misterio por la continuada
reafirmación de su origen de la que hizo gala. Curiosamente, idéntica
reafirmación filial que harían sus otros hermanos cuando
llegado el momento le sucedieran.
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| Poblado de Deir el-Medina |
Su reinado bien se pudo iniciar con la redacción
del informe, y sentencia, de los personajes juzgados ante el tribunal
por el asunto de la conspiración del harén real de su padre,
a la vez que se dedicaba a elogiarlo efusivamente enumerando sus logros.
Todo ello, en una situación política que pudo ser compleja
pues por ejemplo su tumba sólo se pudo iniciar pasados 15 meses
desde la llegada al trono. Quizás, como no, por la situación
conflictiva que aún mantenían los artesanos de Deir el-Medina
quiénes estaban llamados a construirla, pero resulta cuanto menos
sorprendente. Sea como fuere, aquélla situación se resolvió
con la ampliación de personal, que no así en la calidad
de los trabajos aunque se añadiera en su decoración el llamado
"Libro de las Cavernas" o los "Libros de los Cielos".
Por otro lado pretendió ser un gran constructor, pues son numerosos
los trabajos que inició en la orilla occidental tebana, así
como en Karnak, Abido, y otros puntos de la geografía egipcia,
a pesar de que en muchos de ellos escasamente consiguiera iniciarlos pues
la brevedad de su reinado (6 años y 8 meses) acabó truncando
sus ambiciones.
De su hijo Usermaatra-Sejeperenra-Ramsés*(V)
apenas nos han llegado restos documentales. Sólo cabría
apuntar que fue durante su reinado cuando se escribió el Papiro
Wilbour, un importante documento fiscal, u otro papiro conocido como del
"escándalo de Elefantina", fiel testigo de la corrupción
existente. Cuando Ramsés*(V) muere
por probablemente una enfermedad infecciosa (viruela), se inició
la construcción de su tumba, pero habría de ser su tío,
en medio de posibles desórdenes, quien le sucediera y terminara.
Nebmaatra-Ramsés*(VI), tras autoafirmarse,
extraña y repetidamente en sus orígenes como hijo de Usermaatra-Meriamon-Ramsés*(III),
continuó sin poner freno a los desmanes de aquélla debilitada
sociedad. Su nombre figura en muy diversos lugares del territorio egipcio,
aunque por lo general más debido a prácticas suplantadoras
que a las de su escasa actividad constructiva o de gobierno. Apenas se
dedicó a grabar algunas escenas en Karnak y Medinet-Habu. La única
gran obra que llevó a cabo fue la conclusión de la gran
tumba en el Valle de los Reyes que iniciara su antecesor. Una tumba en
dónde se retoman determinados textos religiosos, a la vez que otros
astronómicos.
A su muerte, su hijo Itamón le sucede con el nombre de Usermaatra-Setepenra-Meriamón-Ramsés*(VII)
en medio de importantes desórdenes, provocados, además de
por la prolongada inestabilidad social de la época, en la que hay
constancia de un importante incremento de precios en los cereales, por
la incursión de determinados pueblos asiáticos en el Delta
a los que hubo de combatir. Al igual que sucediera con su antecesor, el
único monumento importante de su reinado fue su tumba, y aún
esta, de menores dimensiones que las habituales.
Con la muerte sin heredero, (su hijo Ramsés ya habría muerto),
fue su tío Usermaatra-Ajenamón-Ramsés*(VIII),
el que parece un enigmático hijo de Ramsés*(III)
, o incluso un usurpador con igual nombre (Sethirjopshef), quien pasó
a sucederle. Apenas se sabe nada de su breve reinado, ni aún si
se construyó tumba en la necrópolis tebana, pues ni ha aparecido
esta, ni su momia.
Le sucedió Neferkara-Ramsés*(IX)
quien se ha pensado pudo ser hijo de Mentuhirjopshef; uno de los numerosos
hijos de Ramsés*(III). Su reinado
de unos 18 años fue una prolongación de los que le precedieron;
es decir, de anarquía y corrupción. Durante su reinado
se extrajo oro en las minas de Nubia, aunque en una situación
bastante inestable puesto que en esa época se constatan incursiones
nómadas
que hubo de resolver la propia población nubia, y no tropas al
mando de los visires de Nubia, supuestamente encargados de velar por
la
seguridad de la región. Es también en esa época
cuando se tiene noticia de emigraciones libias al Valle, incluso para
trabajar
en el poblado artesano de Deir el-Medina; una poblado muy vigilado por
saberse de investigaciones policiales que pretendieron poner freno a
los
continuados robos en tumbas reales. Desgraciadamente, y aún a
pesar del juicio y duras penas ejemplares impuestas, no parece seguro
que lo
consiguieran por cuanto es más que probable que algunos personajes
principales estuvieran involucrados. Por lo demás, es durante
el reinado de este rey cuando se quiere apreciar la creciente influencia
del clero de Amón en Tebas en detrimento del poder real cuando
uno de sus grandes
sacerdotes, Amenhotep, acabara por distanciarse del gobierno central
para adquirir unas tareas de gobierno en la Tebaida.
Su tumba es una muestra de la dificultad del momento ya que no estuvo
concluída a su muerte a pesar de los 18 años de reinado.
Un desconocido Jepermaatra-Ramsés*(X)
, aunque quizás hijo del anterior, le sucedió. Su nombre
apenas nos es conocido por ciertas inscripciones localizadas en Karnak,
Aniba en Nubia, y su pequeña tumba en el Valle de los Reyes. Lamentáblemente
aún hoy en día sin ser estudiada en su totalidad.
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| Herior y su esposa, Nedyemet. Detalle
del papiro de Nedyemet. British Museum. EA10541 |
La división del país era ya un hecho cuando Menmaatra-Ramsés*(XI),
subió al trono. En el año 17 de su reinado, y por lo que
parece una desesperada situación por controlar el Alto Egipto,
el que fuera Virrey de Kush, Panehesy, se instala con sus tropas en Tebas,
y depone a su Gran Sacerdote de Amón, Amenhotep. Pero bien por
la dificultad social producto de la hambruna que padecía la
zona, bien por los desmanes de sus actos y/o tropas (en esa época
se produjeron importantes robos en tumbas reales), Amenhotep
acabó
pidiendo
ayuda
al rey, respondiendo Ramsés*(XI)
con el envió de tropas y el encargo al general
Pianji de detener la situación.
Lo consiguió,
tras lo que parecen graves enfrentamientos en la ciudad Cinópolis
(Hardai), pues quedó
arrasada, y Panehesy
se retiró al S. desde dónde siguió intrigando contra
el rey egipcio. Corría el año 19, y fue tal la satisfacción
por la victoria, que a partir de entonces nacía lo que pasó
a llamarse "Era
del Renacimiento". Una nueva etapa que quedó perpetuada en
los documentos oficiales del Alto Egipto con una doble data; por
un lado se señalaba la fecha propia del reinado, y por la otra,
la fecha desde tal victoria. Pero si bien Ramsés*(XI)
mantuvo su autoridad en la región (más representativa que
real), no quiso, o no pudo evitar seguir presenciando la secesión
del Alto Egipto, ahora con
una dictadura
encubierta
bajo
forma
teocrática
que imponía
el nuevo Gran Sacerdote de Amón, Herior (o
Pianji según recientes investigaciones),
quien pasaba a ser el hombre fuerte de la Tebaida e inclusó se
arrogara enseñas
propias de la autoridad real como el de encerrar su nombre en
un "cartucho", o el de hacerse figurar en los relieves en pie
de igualdad que el rey, aunque
siempre supeditado a su autoridad. De esta época es el conocido
relato de Unamón, un viaje que llevaba a este personaje a Biblos
para la compra de madera con la que reparar la barca sagrada de Amón,
lo que demuestra su autonomia frente a la del rey. Herior murió antes
que el monarca, sucediéndole Pianji,
y a Menmaatra-Ramsés*(XI) se
le construyó una tumba en el Valle de los Reyes que probablemente
nunca llegó a ocupar porque quizás dónde se
hizo enterrar fue en alguna tumba del norte. Desaparecido
el último
integrante de la saga ramesida, y por consiguiente, del Imperio Nuevo,
su sucesor
acabó siendo quien probablemente fuera su yerno, el visir del
Bajo Egipto, Hedyejeperra-Nesbanebdyedet*, el Smendes de los griegos,
quien
establecido
en la ciudad de Tanis hizo de esta la capital del país. Lamentáblemente
no por mucho tiempo, pues en el Alto Egipto, los
Grandes Sacerdotes de Amón
en Tebas acabaron siendo los verdaderos monarcas de la zona.
Una vez más Egipto se dividía, y se iniciaba lo que se
ha dado en llamar, incorrectamente, "Tercer
Periodo Intermedio".
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