Como ya señalábamos en la dinastía
anterior, a la muerte de Nebtauyra-Mentuhotep
(IV) y seguramente promovidos por las importantes familias del Alto
Egipto, se suceden diversos pretendientes al trono que hacen que finalice
su reinado de la misma manera caótica con que lo había iniciado.
Amenemhat, quien fuera su visir, se hace con el trono gracias a los apoyos
recibidos por parte de ésas mismas familias.
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| Fortaleza de Buhen |
Sehetepibra-Amenemhat (I),
que así pasó a llamarse el nuevo rey, se dedicó a
la configuración de un nuevo estado que si bien permitía
a las grandes familias feudales mantener sus privilegios, hizo reaparecer
la figura del “Gran Jefe del Nomo” para asegurar el control
de alguna de sus funciones y especialmente sobre la recaudación
de impuestos y milicia. Estableció la capital en Ittauy, “La
conquistadora de las Dos Tierras”, una localidad muy próxima
a Menfis con el propósito de conseguir una mayor cercanía
a la conflictiva zona del Delta en dónde continuamente se sucedían
incursiones asiáticas. Amenemhat (I)
organizó diversas expediciones militares a Palestina, Libia y Nubia
y viendo la necesidad de proteger el país de las incursiones beduinas,
mandó construir una serie de fortificaciones en el Delta, conocidas
como de “Los Príncipes” y desde las que hacer frente
a ésas amenazas asiáticas. A la vez hizo lo propio en el
sur con igual finalidad para las incursiones nubias. Fue allí dónde
hizo ampliar la formidable fortaleza de Buhen en la 2ª catarata.
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Pectoral de Jajeperra-Senusert (II)
JE 30857. Museo de El Cairo |
Como se puede leer en las “Instrucciones de Amenemhat”,
escritas para su hijo y sucesor Jeperkara-Senusert
(I), Amenemhat fue asesinado en el transcurso
de una conspiración en el harén y como consecuencia de ello,
es de prever una nueva suerte de conflictos se volvieron a suceder tanto
en la corte como en la administración que hubieron de desembocar
en las reformas que Senusert (I), su hijo,
hubo de llevar a cabo. Así, se vió en la necesidad de reordenar
las estructuras estatales y el papel de los nomarcas (seguramente los
instigadores), fué paulatinamente eliminada y sustituída
por gobernadores controlados directamente por la corona.
Tras varios reinados de continuada actividad administrativa,
toma el poder Jakaura-Senusert (III), sin
duda, uno de los reyes que más engrandeció el poder egipcio.
Jakaura-Senusert (III) se inició
con un gran despliegue militar en Siquem (Palestina) al que acudió
personalmente para posteriormente avanzar hacia Siria. En Nubia realizó
similar actividad guerrera, teniendo constancia de hasta 4 campañas
por él emprendidas. Cabe señalar que al igual que hicieron
sus antecesores, mandó levantar una nueva serie de fortificaciones
en el Alto Egipto. En ésta ocasión entre Semma y Buhen (2ª
catarata).
Prosiguió con la centralización y entre
sus principales logros se señala el haber creado tres ministerios
o “uaret” a cuyo frente colocó a un visir y a quien
encargó la administración del Alto y Bajo Egipto, así
como Nubia.
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El Lago Qarun
(Oasis de El Fayum) |
Con Nymaatra-Amenemhat (III),
se llega a uno de los momentos álgidos del Imperio Medio y por
extensión de toda la historia egipcia, pues durante su reinado
se alcanzó definitivamente la paz política en el interior
del país y gracias a ello, una notable prosperidad económica.
Buena prueba son las notables obras que se realizaron durante su reinado
y muy especialmente aquéllas que condujeron a la colonización
del Fayum, tarea que aunque ya hubo sido iniciada por Senusert
(II), fue a éste a quien se debió la construcción
de la mayor parte de los canales que hicieron de ésta región
un preciado y extenso vergel.
Entre otras de sus grandes actuaciones cabe citar la
construcción de un templo funerario al lado de su pirámide
de Hawara. Un impresionante templo que en la Antigüedad fue idealizado
por Herodoto, Diodoro y Estrabón y al que ellos llamaron “Laberinto”
seguramente porque al parecer contó con unas 3000 salas distribuidas
en dos plantas. Desgraciadamente, muy poco a sobrevivido a nuestros días.
Dirigió una expedición a a la 3ª catarata y explotó
las minas de turquesa del Sinaí. Curiosamente fue durante su reinado
cuando se empezaron a asentar en Egipto diversas tribus asiáticas
que luego terminarían por disgregarse del poder central. En sus
últimos años de reinado, asoció en el trono a su
probable hijo Maajerura-Amenemhat (IV).
El final de ésta dinastía quedó
marcada por la división del país, así como por una
más que probable crisis dinástica tras el reinado de Amenemhat
(IV) y a la que no sería ajena su sucesora la reina Sebekkara-Neferusobek,
última integrante de la dinastía.
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