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Con el llamado Primer Periodo Intermedio nos enfrentamos ante
uno de los momentos históricos con más limitaciones documentales
de su Historia, pues las escasas evidencias arqueológicas no nos
permiten sino aventurar algunas de lo que pudieron ser sus posibles realidades.
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Dinastías VII-VIII
en Papiro de Turín
(Detalle) |
Como consecuencia de la continua cesión de poderes
que la monarquía menfita de la VI dinastía había
derivado hacia los nomarcas locales, de la más que probable
disminución
de la renta agraria (base de su economía) causada por unas bajas
inundaciones, del cese de los grandes proyectos estatales e incluso
de
la incursión en el Delta del Nilo de tribus sirio-palestinas tras
la desaparición del nonagenario Neferkara-Pepy
(II) y de la práctica extinción del comercio con
Asia, se desencadenaron en Egipto unos acontecimientos que trajeron
consigo
su desmembración y con ello, el inicio del primer gran periodo
de crisis de su Historia: el Primer Periodo Intermedio.
En aquél entonces Egipto se hallaba ante un aparato
estatal muy debilitado, y dos de sus grandes pilares, ejército
y administración, se hallaron disminuidos en favor de otros
varios ejércitos y administraciones locales. Merenra-Antyemsaf
(II) y la reina Neitikerty,
últimos representantes de la dinastía anterior, poco pueden
hacer por remediarlo y si hemos de juzgar lo hallado hasta el momento,
sus breves reinados apenas recogidos en el Papiro Real de Turín
no debieron de superar lo circunstancial. Es en éste contexto
dónde
se situarían los “70 reyes de Menfis que reinaron 70 días” según nos señala Manetón para la VII dinastía
o “Dinastía Ficticia”, por cuanto existen serias
dudas de su verdadera existencia y de que en realidad con ésa
cita no hubiera sino pretendido reflejar la desintegración
del estado egipcio tras aquéllos últimos y efímeros
reyes de la VI.
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| Restos de la ciudad de Coptos (actual
Qift) |
En cuanto a la llamada VIII dinastía, se ha querido
ver en ella a la verdadera continuadora dinástica de la VI, asignándosele
por lo general los reyes que cita el Papiro Real de Turín entre
los últimos de la VI y el rey “Actoes”, primer rey
de la IX dinastía según Manetón, quien quizás
no fuera sino el rey Jety
(I) de los textos históricos. Por todo ello y en vista de lo
realmente vano que resulta el marcar una línea divisoria entre
ambas dinastías, en el presente trabajo se señalarán
unida e inseparablemente ambas siguiendo por otro lado la habitual práctica
utilizada por los historiadores.
Cabe señalar, que son muy escasas las informaciones
de especial interés político o social para éste
intervalo de tiempo y dadas las muy escasas referencias arqueológicas
halladas hasta el momento. De tal manera que en apenas los llamados “Decretos
de Coptos” se ha hallado documentación historiográfica
de éste periodo. Así, y gracias a él, sabemos
de la importancia que adquirió el nomo de Coptos o también,
del nombramiento por parte del entonces rey del Bajo Egipto, Neferkahor,
de su visir Shemay como Gobernador del Alto Egipto tras lo que pudo
haber
sido la conquista de aquellos por entonces perdidos territorios del sur.
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